Para que llamar a esas alturas de la noche, me sigo aún en la mañana preguntando.. para qué? Cuando luego del sulfuroso sonrojo de la nueva caída, mezclado con la rabia atorada en el cuerpo, en el estómago, en la voz, en las palabras que quedan en las fosas nasales sin poder salir, y cuando he pasado por todos los colores que la piel puede dar, peor que camaleón... para qué llamar? Me estaba tranquilizando con mi dolor de espalda, con el dolor de la tendinitis que viene cada cierto tiempo y tampoco me deja dormir, hundida en el colchón, evitando la mirada de todos los personajes que flotan por mi habitación, cuando ya cerraba mis ojos por que olvidaba pensando en otras cosas... para qué llamar y sacarme de esa pequeña tranquilidad obtenida sin necesidad de llorar? Peor aún, tus palabras agregan aun más rabia, tus palabras agregan tedio, y suman pena, aun más pena, y ya no puedo dormir.
Los fantasmas que habitan mi dormitorio no me dejan ya dormir, el dolor se agudiza aún más, la cama parece hundirse más y más y no hay posición cómoda que pueda encontrar. Tu voz la escucho, tus palabras dichas y sus significados se acuestan a mi lado y no puedo dar respuesta... O ya me cansé y mi respuesta es el silencio.
Logro dormir algunas horas. Logro despertar en la mañana a costa de todas las alarmas puestas la noche anterior para no quedarme dormida y salir a trabajar como cada mañana y llegar a una oficina que ya no soporto. Micro, metro y pienso, para que llamar? Sigo con el dolor de espalda. El dolor de estómago se va acentuando. Mi ánimo no es el mismo de ayer. Escribo y me detengo cada ciertos segundos y miro a través de la ventana. Las nubes pasan. Anunciaron lluvia para hoy pero hay un sol radiante. Nadie sabe nada. Se me ocurrio poner a Manu Chao y parece una autotortura todo esto. Cuestionamientos. Ayer en clases le dije a un profesor que es psicólogo que prefiero no hacerme expectativas de las cosas para no frustrarme... ¡Me defiendo!... Lo reconozco: ES MENTIRA. (como la canción). Cuestionamientos. Respuestas armadas de pensamientos confusos, de realidades tridimensionales, de palabras necias... Quiero llorar. Caigo en silencio. Aquí me detengo. Y se acaba de nublar.